Un poco de historia

Los espejos han existido por milenios, pero hasta el primer siglo D.C. eran realizados a partir de metal sumamente pulido o de vidrio volcánico. Estos espejos producían una reflexión pobre y eran propensos a perder su claridad. El mantenimiento requerido para mantener la calidad de un espejo metálico era importante y por esta razón, este tipo de espejo es casi insólito en estos días.

Experimentos con espejos de cara de vidrio fueron realizados, pero luego de la caída del Imperio Romano, mucho del conocimiento se perdió y no fue redescubierto hasta el siglo XI en el Imperio Moro. ¡Mil años en el desarrollo de espejos fueron perdidos para el mundo!

Desafíos técnicos

Para realizar un espejo de vidrio perfecto, hay dos obstáculos tecnológicos que superar. Primero, era necesaria una hoja de vidrio que sea perfectamente clara para proteger la superficie del espejo y que al mismo tiempo permita pasar limpiamente la luz. Segundo, una superficie reflexiva adecuada necesitaba ser desarrollada que se agarraría al vidrio y a la parte posterior del espejo.

El segundo problema fue resuelto con el descubrimiento de una amalgama de estaño-mercurio que se endurecía formando una superficie reflexiva. Nadie sabe dónde esta técnica fue desarrollada inicialmente, pero rápidamente se volvió generalizada. Todos los espejos de vidrio realizados antes del siglo XIX fueron realizados utilizando mercurio y estaño. Luego, técnicas mucho más seguras usando plata y aluminio reemplazaron el mercurio.

El problema de producir vidrios de placa clara es cuando Venecia interviene. Venecia, y especialmente la cercana isla de Murano, fueron los centros más importantes de producción de vidrio por siglos. Eran artistas venecianos los que perfeccionaron el realizar vidrios de placa clara. También realizaron modificaciones al amalgama de estaño-mercurio, agregando oro y bronce en proporciones especiales para hacer las imágenes reflectadas todavía más hermosas. Los primeros espejos venecianos que eran realizados usando todas estas técnicas costaban casi tanto como un barco, y eran sumamente solicitados por la realeza.

Espejos en cristal de Murano: una excelencia atemporal

Una vez que los problemas técnicos de la producción de espejos fueron superados, era el tiempo para que los artesanos hagan su magia para hacer de los espejos venecianos el punto más alto del lujo. Los primeros marcos de los espejos usaban materiales tallados como la madera o el marfil. Los artistas llegaron a ser tan talentosos en ello que leyes de suntuosidad fueron creadas prohibiendo que algunos estilos de tallado fueran poseídos por gente de clases más bajas.

La isla de Murano era el centro de la producción de vidrio de Venecia. Por el siglo XVI, cerca de la mitad de los 7.000 habitantes de la isla estaban involucrados en la industria de fabricación de vidrio, y hoy en día sigue siendo un centro de fabricación de vidrios. El vidrio de Murano comenzó a hacerse camino hacía los marcos de sus espejos de alta calidad, usando una variedad de técnicas de trabajo con lámpara como “smalto” y “millefiore”.

Las técnicas de Murano eran tan apreciadas que los maestros artesanos del vidrio fueron prohibidos a irse por ley, y fue solo con grandes sobornos que unos pocos fueron convencidos a viajar a otros países y compartir sus secretos. Hoy en día, el vidrio de Murano tiene su propia marca registrada de origen, certificando que el vidrio viene de este lugar histórico.


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